En la crítica sobre “No es país para viejos” (“No country for old men”) de los hermanos Coen, titulada “La sangre de las bestias” y escrita por Jaime Pena en el número de éste mes de Cahiers du Cinema, puede leerse lo siguiente en el último párrafo: “No debemos ceder ante la nostalgia de otras épocas, es necesario reinventarse para sobrevivir, todavía no ha legado el tiempo de la jubilación. Decididamente, el cine contemporáneo no es un cine para viejos”. Creo que esta afirmación resume a la perfección una reflexión que llevaba tiempo en mi cabeza y que no terminaba de encontrar las palabras adecuadas (Gracias Jaime por el cable) y sobre la que tenía intención de escribir algo. Desde hace tiempo que vengo interesándome por nuevos proyectos que están, utilizando la misma palabra que Jaime Pena, reinventando el cine, aportando nuevas ideas, nuevas formas y llevando este séptimo arte por nuevos trayectos. Esta reinvención está llegando, en gran parte, del cine underground y experimental de Estados Unidos, que como el implacable Anton Chigurh (Javier Bardem), consiguen que veteranos policías como el sheriff Bell (Tommy Lee Jones) lleguen a la conclusión de que éste ya no es país para viejos. Respecto al cine español (y europeo en general), encuentro de nuevo palabras en Cahiers du Cinema (ésta revista me gusta cada vez más). Las palabras provienen del texto “Underground USA”, escrito por Gonzalo de Lucas (También gracias a Gonzalo por el cable): “Es posible que uno de los problemas del cine español sea, en efecto, que casi todos sus buenos cineastas son alumnos modélicos”. Traigo ahora a éstas líneas la frase entre paréntesis que completa el título del artículo: “O cómo algunos malos alumnos enseñaron a unos buenos
profesores”. El cine español y europeo necesita más de un Anton Chigurh que vaya por ahí con su pistola de aire comprimido para reinventar el cine, a sangre fría, sin remordimientos. Esos malos alumnos que describe De Lucas, tomaron como punto de partida el cine tradicional y clásico, y decidieron romper las reglas. “Una puerta filmada por los Coen en su última película, o por Lynch, debe tanto a Fritz Lang como a los pasillos underground”, dice Gonzalo de Lucas en su artículo. No puedo estar más de acuerdo. Hablamos del nuevo cine, hablamos de nuevos cineastas… ¿Pero que hay del “nuevo espectador”? Si decía que los directores españoles y europeos deben ser como ese asesino interpretado por Bardem, los espectadores no deben convertirse en el Sheriff Bell. Y hasta aquí mi pequeña reflexión, ayudado por Jaime Pena y Gonzalo de Lucas, y por supuesto por los hermanos Coen y su nuevo filme. Si alguien no ha visto “No es país para viejos” que no pierda el tiempo. Una maravilla y un Bardem genial que pone los pelos de punta.En las fotografías:
1-No es país para viejos (Joel/Ethan Coen, 2007)
2-INLAND EMPIRE (David Lynch, 2007)

